El ejercicio es inhibidor del apetito

Existe el mito de que el ejercicio físico provoca hambre, debido a que se supone que al gastar energía, experimentaremos apetito para reponer la energía perdida.

Según las investigaciones, a la inversa de lo que se cree, el sedentarismo no sólo reduce el gasto energético, sino que aumenta el apetito, lo que desencadenaría una mayor ingesta de alimentos. Por lo que el sedentarismo, no sólo conduciría a una menor movilidad y funcionalidad, sino que además reduciría el gasto energético y provocaría hambre, haciendo que se consuman más calorías.

A esto se contrapone que las actividades de baja intensidad, como la caminata, resulta un inhibidor del apetito.

Este hecho podría explicar que las personas que pasan muchas horas frente a un computador o un televisor, comen más.

Este aumento del apetito en la persona sedentaria, implica un riesgo de aumentar de peso, con los consiguientes perjuicios para la salud.

La actividad física, además, juega un papel determinante en el gasto de calorías. Cuánto más ejercicio se practica, más energía se gasta, por tanto, más grasas se queman. Pero si consumimos más calorías de las que consumimos, se almacenarán en el cuerpo en forma de grasa.

En la antigüedad, el hombre permanecía activo durante todo el día para: cazar, cultivar la tierra, fabricar sus herramientas, su vestimenta, se desplazaba a pie, y otras tareas para la subsistencia, que implicaban un esfuerzo físico importante.

En la actualidad el estilo de vida sedentario promovido por la tecnología, ha llevado a que se consuma muy poca energía para la vida cotidiana.

Por tanto, la práctica de ejercicio, no sólo ayuda a quemar grasas, sino que, cuando se practica en forma moderada, constituye un inhibidor del apetito, por tanto, facilita la reducción de la masa corporal de una forma más rápida y fácil, potenciando el efecto de la dieta.

Es recomendable practicar ejercicio diariamente para que el cuerpo se mantenga activo. Algunas maneras de practicar ejercicio sin necesidad de ir al gimnasio son: caminar en lugar de utilizar el automóvil, esto cuando las distancias lo permiten.

Subir por las escaleras en lugar de utilizar el ascensor. Bailar es un excelente ejercicio, además es una actividad placentera por lo que favorece la fabricación de endorfinas, constituyendo entonces un potente antidepresivo natural. La jardinería es un pasatiempo que nos permite estar en contacto con la naturaleza, a la vez que practicamos ejercicio físico y como si fuera poco, embellece nuestro hogar.

 

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